sábado, 30 de octubre de 2010

Desde hace un tiempo, me gusta comparar a mis novios con algun objeto, después de pensarlo, he llegado a la conclusión de que tuve tres clases de novios: los juguetes, los cigarrillos, y los heroina.
Sé que puede resultar extraño estos nombres, pero todo tiene una explicación, y esta es la siguente: primero están los juguetes, aquellos que te gustan, que se te clavan en la mirada, y que necesitas, porque es algo a primera vista, pero que cuando consigues, y juegas con él durante un tiempo, te aburres de él y lo dejás en un ricón olvidado. Luego están  los novios cigarillos; los que pruevas, y...al hacerlo  te das cuenta de que te gusta su sabor especial... -He acertado con la marca- piensas..., pero las adicciones son malas, y siempre por una cosa u otra, acabas dejándola, o en ocasiones es la adicción la que te deja a tí.
Y por último  la heroina; imprescindible en tu vida una vez que la pruebas, necesaria en dosis cada vez mayores. Que si te alejan de ella, la necesitas cada día, y se produce ese estado en tí al que llaman "mono". Esta última, es la peor,  por la que muchas personas se hunden, o lloran diariamente por volver a conseguir su dosis diaria, que tanto necesitan.

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